jueves, 6 de noviembre de 2014

Claudio Larrea , fotógrafo



                      
      
         


  Entre líneas     









Disfruta de cada momento y cada detalle. Es el amante en bicicleta que recorre la ciudad con su cámara al hombro y un ojo crítico, ácido, irónico. El de siempre. Pero ahora también , armonioso. Porque después de tantos años de pedalear la vida, Claudio Larrea encontró el equilibrio en las líneas que busca irremediablemente en cada encuadre, en cada toma. Y que viste también con elegancia milimétricamente estudiada.
  “El blanco y negro te posibilita potenciar las líneas y que no te distraiga la composición. El color me resalta los estados de ánimo”- dice el fotógrafo que antes fue periodista y productor de imagen durante 16 años en las revistas Gente, Playboy, Caras, Noticias, Rolling Stone y Cosmopolitan.  Coronó esa época con una muestra en el año 97 en el Centro Cultural Recoleta. Un desfile de primeras figuras rendidas ante la insistencia y seducción de Larrea. “Mi trabajo era convencerlos, adobarlos, dejárselos en bandeja al fotógrafo para que hiciera más fácil su trabajo”. Y Claudio siempre conseguía los objetos más insólitos para completar la producción. Allí están sus primeras obras como artista: Monseñor Laguna, Herminio Iglesias, Romay y los personajes más difíciles entregados en cuerpo y alma a los deseos del inquieto armador de imágenes.
“Es muy ´90. Ya es una etapa pasada” –cierra diplomático, otra característica adquirida en la madurez. “Ahora devine en un fotógrafo que hace la arquitectura peronista que también es decadente”- y refiere a la imponente muestra que presentó en el Museo Evita y que fue inaugurada el 17 de octubre del año pasado.
Este año presentó  la muestra colectiva Denominador Común, en el Centro Cultural Borges, Lobbys en Arte x Arte,  y anticipa feliz el broche de oro en el Centro Cultural Recoleta con el Amante de Buenos Aires, desde el 10 de diciembre hasta el 8 de febrero del 2015.


Alli, Larrea nos pasea por una ciudad que vivimos pero que pocas veces vemos. De su mano, vamos a descubrirla y disfrutar como lo hace cada vez que dispara su cámara encontrando detalles y diseños ignorados. www.claudiolarrea.com “No soy un mirador ingenuo” –dice este estudioso de Doisneau, Cartier Bresson, Marcel Duchamp, Vivian Maier, Paul Strand. La foto Wall Street de este último, como El estudio de Mondrian, de André Kertész lo impactaron cuando tenía 20 años; desde entonces no paró en su búsqueda. “Miro, leo, estudio, veo mucho cine, todo esto va generando en vos un achivo que llevás encima junto con la cámara”.
 Claudio Larrea conserva mucho del niño de siete años que recibió de Emilio, su papá, una Kodak Fiesta que aprendió a usar por imitación.
“Mi papá era fotógrafo y tenía una retina automática No3. Tenía un sueldo y no le alcanzaba, entonces hacía sociales. Yo lo veía a él, y cuando me regaló la cámara hacía lo mismo. Sacaba fotos familiares, registraba momentos “. Allí le habrá nacido la necesidad de “estar en el lugar y sentirlo”.
-         Tenés además una formación periodística.
-         Sí, durante los ´80 acompañaba a los reporteros gráficos a las marchas. Era una época de manifestaciones, movilizaciones con una democracia nueva. Ahí empecé a mirar la noticia en la calle. Lo que te da el fotoperiodismo es que armás la noticia en un segundo y la fuerza de la imagen es la comunicación. Ese es el sentido que le doy a la fotografía.
-         ¿Cómo fue tu vida en Barcelona?
-         Me fui en 2001 y viví nueve años allá, trabajé como director de Arte en publicidad y cine, diseñaba decorados, seguí haciendo fotografías…
-         Ganaste un premio en un Concurso con la foto de Postdamer Platz .
-         Sí, pero el mundo de la foto está puesto en Madrid, allí se concentra casi toda la actividad.
-         ¿Cómo fue volver al país?
-         En el 2010. Acá sentí que me tenía que ordenar. Cuando veo algo busco la simetría. Yo era más caótico. Ahora cuando tengo un laburo me meto en mi mundo privado, salgo los fines de semana que hay poca gente y te deja trabajar tranquilo. Todo es más cerca. Le perdés el miedo a la ciudad. Todo es más fácil de explorar. Gané libertad. Hago las fotos que quiero. No me ocupo de si está la modelo, el perro o la luz. No me gusta trabajar en estudio. Es como salir a nadar. Una cosa es nadar en una pileta con carriles y otra es a mar abierto.

Y Claudio Larrea vuelve a sorprender. El hombre que ama las líneas, no quiere límites a la hora de sumergirse en aguas de libertad. Y le encantan los reflejos. Es fácil descubrirlo en muchas de sus fotos. “Me gusta cómo un reflejo te arma una historia”. Su corazón late al ritmo de sus obras y no puede evitar ser director a la hora de posar para esta nota y elegir especialmente su obra El Cisne que "juega" con las rayas de su remera muy cerquita de su pecho.


  El Amante de Buenos Aires es curada por el mismo Claudio que dice lo que piensa: “El curador se convirtió en justificación de los que no son artistas. Hay muchos que curan sobre fotografía y no tienen noción porque nunca sacaron una foto. Te ponen una fotografía mala y tres páginas justificando que es buena para que concluyas que la foto es buena” –abre el debate sin ánimo de provocar.
-¿Qué es lo que más te costó en la vida?
-La tranquilidad. Estar en paz. Soy tenaz, ¿no?

Sí. Y siempre lo fue. Ahora con su cámara a cuestas. En bicicleta por las calles de Buenos Aires, enamorado de su arquitectura, sus rincones y su gente, y amante también de la persona a quien le dedica esta exposición: “A José Manuel Elliot Eyras, mi ciudad interior”.


                                                             SMC

martes, 30 de septiembre de 2014

De amores y copas

 Una pareja joven, feliz, enamorada. Carla y Luis, hermosos los dos, como las imágenes que se van sucediendo en la publicidad para televisión del vino Alma Mora. Visten igual jean, mismo color de remera que de pronto se hace una sola, de donde emerge el cuerpo de ambos, simbióticos, siameses. Una silla de diseño que también nos señala una convivencia con tanta afinidad, tanto amor pegadito, apretadito, una pierna, la de ella, arriba de la de él; en un rincón el borcego de él marrón, al lado del de ella, rosa; un toca discos con dos púas, y una mano, la de él, mimetizándose con la de ella, con las uñas pintadas... dos cúpulas de la avenida de Mayo, y un beso apasionado pero amorfo, en donde las bocas se funden al punto de perderse. https://www.youtube.com/watch?v=qpZue2FSvyM

Tanto amor,tanta felicidad por haber encontrado la media naranja, el alma gemela,merece un brindis. Y obviamente se hace con el malbec del aviso, que celebra el "volverse uno". Y es cierto. De ambos, solo uno es el beneficiado con la copa (no se ve que la compartan, aunque conociendo a Carla y Luis, es muy probable)

Otro vino. Otro aviso. Otra pareja. Más grandes, maduros, vivieron  y sufrieron más, están en plena separación. Las cajas de cartón ya están llenas. El rompe la foto que los muestra felices. Ella llega para terminar con la mudanza, y esa mirada que los cruza un segundo,  inunda la pantalla de reclamos y pena. https://www.youtube.com/watch?v=rlR0GiaHqts

Y de pronto los anteojos que esconden lágrimas se caen, el mapa del mejor viaje de sus vidas aparece despertando sueños, el souvenir cómplice y el contacto de los cuerpos arranca sonrisas,  embalando las broncas, los desencuentros, la desconfianza, la desilusión. Esta vez, son dos las copas que se llenan, dos seres que se descubren y vuelven a elegir, dos personas que se aman y se dan una segunda oportunidad.

Del mito de Aristófanes y la búsqueda del" amor perfecto", de la otra mitad, a la moda que se multiplica en los últimos tiempos y se hace patente (y patético) en los puentes de las principales ciudades del mundo: el candado como símbolo del amor eterno. ¿Qué nos llevará a los hombres y mujeres a idealizar una relación en la medida en que el otro sea lo más parecido a uno mismo? Es decir, lo menos otro y lo más yo mismo. ¿Y por qué elegir un candado para significar que nos amamos hasta que la muerte nos separe? Un candado parece más una sentencia a la esclavitud, a las cadenas (que no unen pero atenazan) a algo cerrado, que no permite la libertad. Y más dramático es leer los mensajes que se dejan en esa exhibición  de promesa eterna:

"Siempre, como sea, donde sea", Tan cercano al "contigo pan y cebolla" de nuestras abuelas. Esa idea tan sacrificada del amor y el mensaje que alienta el perderse para encontrarse con el otro. Siempre desdibujándose uno para hacer feliz al otro y por efecto espejo, ser feliz.
Carga tan pesada, hace temblar el Pont des´Arts de París, por lo que se fueron quitando los cerrojos de a poco para preservar la estructura de ingeniería. En el Puente de la Mujer de la Ciudad de Buenos Aires, tímidamente algunas parejas, también se animan a sellar su amor con candados y posiblemente, sus vidas.

 "Que me bese con los besos de su boca, tus amores son un vino exquisito..." dice el Cantar de los Cantares, el libro erótico y sensual de La Biblia."Reanímenme con manzanas porque estoy enferma de amor. Su izquierda bajo mi cabeza y su derecha me abraza"
  Que se haga la voluntad divina entonces y que nunca nos falte el amor en cualquiera de sus formas.     El que yo elijo es el que me deja volar....y  me alcanza en mi vuelo.
   Brindemos por ellos.
                                                           SMC








lunes, 8 de septiembre de 2014

Un año sin Kevin

 Nueve añitos. Tan chiquitito. Parecía más nene todavía porque no pronunciaba las “ye” ,“yi” y le costaba la erre. “Gatetita” pedía a la hora de la leche. Y sabía que llenaba de ternura todo el ambiente.  El mismo espacio que se cubrió de terror en la mañana del 7 de septiembre. Hace  un año. Tan lejos de los juegos en la placita que él ayudó a construir y lleva el nombre de Kevin, como el suyo,  por un amiguito muerto por una bala perdida .

 Tan lejos del fútbol, de la barra inseparable. Pero muy cerca de los hermanitos que, como él, entraron en pánico por la balacera que no paraba y que esta vez, duró tres horas eternas, y que empujó a Kevin a buscar refugio bajo la mesa. Allí, tapándose los oídos con las dos manos, primero se murió de miedo. Después, por una bala 9 milímetros que le dio en la cabeza.

 Y fue en su propia casa de la Villa Zavaleta. El barrio desconocido, invisible para GPS y para las  autoridades que preguntaron una y otra vez dónde quedaba la villa, si en Capital o en Provincia; en qué manzana, en qué casa, ignorantes de que no hubiera altura y solo la referencia fuera la Plaza Kevin, con un operador del 911 sorprendido  (qué ironía) en su inoperancia cuando pidió: “¿No puede calcular qué casa podría ser aproximadamente para saber cuál es?” (Transcripción solicitada por el Juzgado de Instrucción 41, en Causa 48025/13. Modulación en relación a la incidencia ocurrida en la Villa Zavaleta y 21-24 en el período comprendido del día 6-09.13 y el día 7-09-13 a las 10 hs.

 Pero antes, 20 minutos antes, a las 9 y 38 de la mañana la otra llamada:
“Operador: 911 de la Policía Federal Argentina. ¿Dónde es su emergencia?
Denunciante: en la Villa Zavaleta. Por favor, que le mataron criatura. Que le dieron en la cabeza. ¿Y dónde están los gendarmes? Por favor”.

 Los gendarmes que, como dijo el denunciante en esa misma comunicación, conocen perfectamente la Plaza Kevin, que era la referencia dada una y otra vez por todos los vecinos desesperados que llamaron por lo menos en ocho oportunidades. Vecinos que relataron que desde las siete de la mañana había una guerra, que “vino Prefectura y se fue a la mierda”.

 Cinco detenidos, cinco prófugos, y un enfrentamiento de bandas narcos ocultan hoy  la responsabilidad de las fuerzas de seguridad que hicieron oídos sordos a ocho llamados al 911 y la vista gorda a los 105 disparos que durante tres horas llovieron sobre unas casas no más lejos de 100 metros de un destacamento y 50 metros de otro.

A las 9 y dos minutos se graba esta comunicación:
CDO RAD 6: 1232 Departamento Federal llama
PNA CS32R28: En QRV
CDO RAD 6: Señor, le notifico que ingresa una nueva constancia de la Villa 21. En la Villa 21, señor. En la Plaza Kevin, manzana 55, casa 88 señor. Hay varios masculinos generando detonaciones. Aproximadamente 8, señor.
PNA CS32R28: Señora, me encuentro en el lugar con el 1132 de apoyo y negativo detonaciones…
 Y más adelante repite: “Estamos acá y negativo detonaciones y el panorama normal”.

 Pero nada fue normal para Kevin ni para su manzana y su barrio, aunque estuviesen acostumbrados a todo tipo de violaciones a sus derechos, necesidades, olvidos de todo menos de las balas perdidas que, al decir de ellos, “todas, caen acá”.

 “Nacen las ganas de romper todo” – dice Nacho, el padrino de Kevin. “Ni siquiera víctima de las otras injusticias tendría que haber muerto”. Y sabe de lo que habla:” Si hubiese tenido 16 años y gorrita  sería un miembro más de una de las bandas que se enfrentaron, no se habría contado la verdadera historia” –Y sigue Nacho, pero ahora es el de la Garganta Poderosa, que abrió las puertas de su casa para que funcione  la redacción y es la organizadora de la Jornada que denuncia la violencia institucional con fútbol, arte callejero, dibujos, música, cartas y homenajes a Kevin. 
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  “Las fuerzas de seguridad son responsables de la muerte de Kevin porque son partícipes de ese negocio y esa dinámica”. Y lo dice frente al Ministerio de Seguridad, en el corazón de Gelly y Obes, en Barrio Norte, donde las casas son residencias, y los departamentos son pisos, y no hay duda de la dirección ni de la altura. Allí, donde nadie se asomó a los balcones para participar o acompañar por una causa justa y un grito poderoso que pide condena. Donde la frivolidad desentonó en su propio paisaje, en medio de una producción fotográfica donde la modelo cambió de calzado tres veces. Pero nunca lucieron como los botines gastados pero llevados con orgullo por decenas de pibes que se adueñaron de la calle hecha cancha.


 Y ahí están los “de la Rodrigo Bueno” que se enfrentan con los de “ la 31”, o los de “ la Zavaleta”, donde tendría que estar jugando Kevin con su camiseta de Boca soñando con hacer un gol a lo Riquelme, su ídolo; y también patean para el mismo arco los chicos del Bajo Flores, Fátima y la 21-24.

 Y por supuesto están Roxana y Claudio, los padres de Kevin hoy abrazados por su comunidad que pide justicia, después de haber sido hostigados, robados (faltó dinero y celulares de su casa luego de un operativo de Gendarmería) y violentados en lo más sagrado: “Hasta el cuerpo de Kevin nos retuvieron por 60 horas por la inauguración de la Casa de la Cultura, donde iba a estar la presidenta Cristina Kirchner”.

 Y a pesar de eso, no bajan los brazos y denuncian a más víctimas de gatillo fácil y de la inseguridad.  Por eso lanzaron el Control Popular sobre las Fuerzas de Seguridad y construyeron una casilla con una pintada que lo dice todo: “Si la gorra se zarpa, denunciá acá” Esto generó el saludo caluroso de Osvaldo Bayer quien aseguró que con proyectos así se elabora una verdadera democracia” (La Garganta Poderosa, no 32, octubre 2013).

 Mientras construyen el sueño de vivir en paz, sin miedos, en libertad. Nacho , el padrino poderoso, dice que su casa tiene siempre la puerta abierta. Y así será. “Porque todas las casas son de todos los pibes. Y todos los pibes son de todas las casas”.

 Aunque las balas se pierdan por pasillos y callejones, entren sin golpear la puerta, atraviesen ventanas  y se instalen con la muerte sin ninguna invitación.

                                                                                  




                                                                                                                      SMC

domingo, 31 de agosto de 2014

La cola y el código


                                                              

  Vivimos en sociedad aunque parezca una jungla. Tenemos leyes, normas, reglamentos y también, códigos tácitos. Esos son los que hacen que, por ejemplo, si estás  en la vereda haciendo señas a un taxi, el que pare, puede que no sea el primero que pasó porque tal vez acababa de doblar la esquina. El mismo taxista te hará un gesto para que tomes el otro coche que viene atrás,  por la  calle donde vos estás esperando.  Eso, el respeto al prójimo y (algunos malpensados dirán la mafia de los taxis), vaya uno a saber en qué orden, hacen que la cosa funcione y los mismos usuarios  aprenden el código y lo implementan.

Esto pasa en todos los órdenes de la vida. También en el supermercado. Si uno se encandiló con un producto de la góndola y largó su chango en el medio del pasillo, quien viene detrás, sabe esperar con paciencia que el carrito del vecino empiece a rodar nuevamente o, si está apurado, lo empuja levemente hacia un costado y se hace paso. Nadie se molesta si encuentra a su carro  unos metros más lejos o pegado a la góndola donde  lo tendría que haber dejado estacionado. Eso es tener códigos.
Cuando una llega a la línea de cajas y se acomoda formando una fila, puede pasar (y a la mayoría nos sucede) que aprovechemos ese tiempo de espera para dejar el chango en la cola y buscar algún producto que  habíamos olvidado comprar. Cuando una regresa a la caja quiere encontrar su carrito en la misma posición o, con suerte (y códigos) el cliente que estaba atrás  lo adelantó empujándolo con su propio carrito para ganar esos centímetros sagrados en la espera.
Pero no. ¿Qué pudo haber pasado con ese señor cincuentón, pelo canoso atado con una colita “progre” acompañado de señora mayor “paqueta” para que violara los códigos? ¿ Por qué el hombre sin tocar mi carro que rebalsa al punto de desvencijarse apareció sorpresivamente entre el cliente que ya estaba pagando la cuenta y mi chango, mientras apoya uno, dos, diez, veinte productos que él tiene y la ¿señora madre? le alcanza?
-“Epa, epa” –digo simpática (lo más que puedo) mostrando que yo soy la dueña del chango que quedó a sus espaldas y que traigo un último producto olvidado, pero que, sigo en carrera.
Silencio. Y sonrisa (de él)
-¿Qué pasó? –pregunto mirando a la señora madre sin dejar de agitar el producto en mi mano.
La señora mayor miró al señor progre y le legó la explicación: pensábamos que estaba abandonado,( no se abandona un chango en la fila), no había nadie, (fui a buscar un último producto), le pregunté al muchacho de adelante  y no sabía de quién era, (era mío), y bueno… son solo cuatro cosas,( si son cuatro cosas hay una caja para menos de diez productos), bueno lo lógico es que me dejes  ya apoyé la mercadería, (no, lo lógico es que pidas perdón y me dejes ocupar el lugar que me sacaste).
Todo en un tono muy cordial.  El señor de la colita (canosa, atada en su nuca ) empezó muy lentamente a retirar su compra de la cinta de la caja, tan lento que daba pena. Conservó hasta el último minuto una esperanza lastimosa.
Y yo, que tengo códigos, esperé con mucha paciencia. No dije una palabra más. El señor de la cola (de la caja del supermercado) su fue mascullando la bronca por la apiolada frustrada.
Una cosa es una distracción, un malentendido, un pedido, un favor. Otra es hacerse el boludo. Y eso, en el supermercado, es falta de código.(Y no de barras).


                                                                                 SMC

viernes, 22 de agosto de 2014

Elegía a mi amiga Martha (con hache) Salatino






Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

La mejor en lo suyo, la preferida de estrellas y artistas, la elegida incluso por las autoridades del canal para asesorarlos en imagen, ella, Martha (con hache) Salatino, como solía aclarar para no dejar tarjeta; porque no necesitó nunca otra carta de presentación que su trabajo. Solo bastaban sus manos y brochas y voilá: la magia de la televisión se ponía en marcha.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento
a las desalentadas amapolas

Creció en lo suyo a fuerza de sangre, sudor y lágrimas, impulsada por una pasión inmensa por el placer que le daba su trabajo. Se formó y capacitó con los mejores en el Teatro Colón, y llegó muy joven a Canal 13 donde ocupó después de veinte años, el cargo más alto de su sección: jefa de preparación de artistas en maquillaje y peinado.

Daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.

Por sus manos pasaron los rostros más conocidos e importantes del mundo de la política, la cultura, el deporte del país y del mundo. Y ella, tan profesional, pero tan fan de sus admirados, maquilló a los que querían y también a los “que no se dejaban”. Con una sonrisa compradora, convenció y sedujo a todos. Ella conocía el final del cuento: nos mirábamos en el “espejito, espejito” y nos creíamos los más bellos del mundo.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

Estaba en lo más alto de su carrera, con su propio estudio y asesoría de imagen, capacitando a los que trabajan en televisión. Porque siempre fue la que más inquietudes tuvo a la hora de sumergirse en las nuevas tecnologías. Entonces, primero para Canal 13 y luego para el Sindicato de Televisión, viajó por todo el país formando a otros profesionales de la imagen, impartiendo sus conocimientos en alta definición.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

No, Marthita no maquilló solamente. Martha (con hache y con todo el amor del mundo) nos llenó de belleza el alma. Ocultó defectos, miserias, inseguridades. Y nos delineó sonrisas, resaltó luces y secó lágrimas. Su carcajada estruendosa nos daba la bienvenida a la sala de maquillaje mucho antes de llegar. Siempre fue una brisa cálida en un mundo tan frío, egocéntrico y narcisista.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.

Tuvo dos hijos hermosos, Mariano y Mariela que la llenaron de vida. Dos pollitos rubios que la seguían por los pasillos del canal los días de horas extras y dedicación exclusiva. Jornadas de trabajos especiales donde se lució con caracterizaciones, producciones de Martín Fierro, Unicef, los Fund Tevé, noches de gala, entrega de premios y toda la edición de la Noche del Diez. Ella era la única que podía entrar al camarín “del Diego” casi sin pedir permiso. Una vez más, Martha se había ganado el respeto, ahora, el de Maradona. Y la envidia de muchos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.

Y pasó el tiempo tan rápido: crecieron los hijos y se fue el amor de juventud. Cuántas peleas, proyectos y desamores. ¡Las vueltas de la vida! Tu compañero de siempre y ya separados, finalmente se convirtió en el más fiel de los amigos. Y de otra manera, te siguió amando, ahora, a los pies de tu cama del hospital.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

Qué luchadora, qué leona, a cuánto te enfrentaste, cuánto soportaste. Y lograste tus objetivos, conseguiste lo que querías, y cuando la meta te fue esquiva, te sobrepusiste y adaptaste a nuevos horizontes, siempre confiando, sabiendo que valías mucho más de lo que algunos querían en ese mundo tan hostil pero tan amado por vos. Tierra de espejos, reflejos y miradas que no siempre muestran la realidad.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta

Joven aún, con nuevos proyectos, con la valijita en la mano llena de alquimias y promesas de belleza, con los emprendimientos que te auguraban los productos con tu nombre y apellido: Martha Salatino (sí, Martuchi, amiga de mi vida, Martha, con hache).

quiero escarbar la tierra con los dientes
quiero apartar la tierra parte a parte
A dentelladas secas y calientes

Y me enojo con la vida y me enojo con la muerte que te merodeó tan temprano, cuando a tus ocho años supiste lo que era estar postrada en una cama, hinchadita, vulnerable, indefensa, sin saber si tus riñones iban a aguantar, con estudios y controles rutinarios.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Y acariciarte el pelo que cuando te conoci era rubio y en estos tiempos de cambios se transformaron en castaños. Cuidados, peinados, brillantes, impecables. Tanto era el detalle que te preocupaba, que en medio de la incertidumbre por un nuevo y cruento estudio médico, insististe en que no dejaran marcas, y si las hubiera, que fuera sutil, para no arruinar tu noble cabellera…

Volverás a mi huerto y a mi higuera
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

Quisiera verte en los pasillos del canal, con tu cajita “feliz” con brochas y polvos, subiendo las escaleras  hacia los estudios, llenando de luz y risas todos los espacios, retocando rostros y acariciando el alma, como siempre, como nunca tendrías que haber dejado de hacerlo…

De angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Porque eras excelente profesional, pero mejor persona. Porque escuchabas, aconsejabas. Fuiste maestra y madre para muchas de tus compañeras y sabia consejera aún de aquellos que solo se sentaban en tu poltrona esos pocos instantes para entregarse a un cambio estético, sin saber, que en tus manos, el cambio era total. Porque tenías ese don: el bálsamo completo, la escucha y la sensibilidad. La capacidad de ponerse en la piel del otro y acompañar.

Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.

Y tengo la suerte de haberte conocido. De habernos reído a carcajadas incomodando a estrechos de mente y reprimidos de afectos, vos, que desbordabas abrazos y alegría.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
Mi avariciosa voz de enamorado

Y nos llenamos de orgullo por nuestros hijos, batallábamos con anécdotas afines, que sus primeros pasos, sus gustos, sus amores; nuestros sueños, desvelos y satisfacciones.

A las aladas almas de las rosas
Del almendro de nata te requiero

Qué sola me dejas amiga, que te extraño, que te busco y no te encuentro
Tengo un mate cebado para vos, edulcorado, pero me sabe tan amargo en este día

Que tenemos que hablar de muchas cosas
Compañera del alma, Martha mía.


Elegía, de  Miguel Hernández, poeta español que escribió estos versos dedicados a su amigo Ramón Sijé.
                                                     

                                                           Ahora sé lo que se siente.

                                                                                             SMC

lunes, 18 de agosto de 2014

Amamos tanto a Lorquito




 Hace 78 años, en un estrecho camino andaluz al borde de un barranco, era fusilado  Federico García Lorca. Tenía 38 años y una inmensa obra poética. Dos años antes había sido aclamado en Buenos Aires mientras se exhibían con éxito Bodas de Sangre y  La Zapatera Prodigiosa ,terminaba de escribir Yerma y congregaba a cientos de admiradores ávidos por su Poema del Cante Jondo y Poeta en Nueva York.
Como si nunca se hubiese ido, la cartelera teatral porteña lo sigue homenajeando: La Casa de Bernarda Alba en el Regina, https://www.facebook.com/BernardaAlbaOK?hc_location=timeline  el unipersonal Poeta en Nueva York con Gustavo Parodi en el Centro Cultural de la Cooperación, http://www.centrocultural.coop/ y Anda Jaleo http://www.alternativateatral.com/persona75933-susana-toscano, una original composición de Susana Toscano en el Teatro de La Comedia, donde tres personajes de Lorca (Yerma, Bernarda y Doña Rosita) se reúnen para encontrar el cadáver de Federico y darle la sepultura que merece. Pero en lugar de funeral, el Gran Federico vive una fiesta en los escenarios de Buenos Aires y sigue tan  vigente como siempre. Vale el placer (la única pena es su muerte) recorrer las salas y llenarse de su  poesía.

                             
                                                                 SMC

domingo, 10 de agosto de 2014

Esto es ficción, aunque Ud no lo crea

 Diputados aprobó el traslado del monumento a Colón.
http://www.lanacion.com.ar/1717387-colon-un-final-humillante  En medio del escándalo y la polémica por las idas y vueltas, enfrentamientos primeros entre gobiernos nacional y porteño y su posterior acuerdo, se conoció la transcripción del primer encuentro que miembros de la Comunidad Italiana tuvieron con autoridades nacionales para evitar el traslado, cuando todavía la Costanera Norte no estaba en los planes como destino final. En lugar del Río de la Plata, el gobierno de Cristina Kirchner pretendía que Colón fuera emplazado frente a las costas de Mar del Plata.http://www.lanacion.com.ar/1597219-oscar-parrilli-sobre-la-estatua-de-colon-quizas-a-algunos-les-gustaria-tener-a-la-reina-de-i

Estos son los documentos apócrifos que revelan el ánimo que todavía persiste entre los protagonistas de esta reunión que no fue secreta, pero cuyos detalles, trascienden hoy, por primera vez. Aquí, el diálogo completo entre el Secretario general de la Presidencia, y cuatro italianos honorables y representativos de la vida cultural y comercial ítaloargentina. Uno de ellos, el anciano Giusseppe.


Secretario:   Buenos días, por favor
                    Siéntanse como en su casa                 
                    Les presento a los técnicos
                    De la Universidad de la Plata
                   Ellos les van a comentar
                    La  forma de restaurar
                    El monumento hermoso
                   Que vuestra comunidad  legó

Tanos:       ¿Restaurar dice usted?
                    Pero qué hipocresía
                    Todos hablan de mudanza
Giusseppe:  Mascalzone, mamma mia

Secretario:    Es cierto, hay un proyecto
                     Para llevar a la estatua
                    A un lugar más conveniente
                   ¿les resulta convincente
                    Que el navegante genovés
                    Pueda posar sus dos pies
                    En la arena, frente al mar?
Tanos:…   no estaría nada mal
Secretario: ,,,en Plaza Colón, frente al Casino…
Tanos:          Eso, ya es un desatino.
Giusseppe:  Colombo, nel casino
                     col denaro di  Ciccone…
                     Sei un coglione!
Secretario:  No me parece apropiado
                    Seamos serios, no insultemos
                    Se ve que la incontinencia verbal
                    también viene con la edad.
Tanos:     Don Giusseppe es de los más queridos
                 miembros de nuestra comunidad.
                Por favor, doctor, tenga piedad
                pedimos las disculpas del caso
Giusseppe: Ma adesso… che cazzo?
Secretario:  Sinceramente, lo siento
                   Todo lo del monumento
                  Nos enfrenta sin razón
                Tranquilos, ya hay  suspensión
                  Del traslado de Colón
                  La justicia así lo quiso
                  Aunque parezca un desquicio
Tanos:      Un recurso de amparo
                 Para que permanezca
                 Donde fue emplazado
                  Hace casi cien años                 
Secretario: Este Macri es un bribón
                 Se rasga las vestiduras
                 Impidiendo que la grúa
                  Intente  paliar
                 El olvido cultural
                 De una obra arrumbada
                Atrás de la Rosada
                Mientras tanto, una mujer aguarda…
Giusseppe: Qui arriva la Giovanna,
                  e quella che chiamate Juana?
 Tanos:    Juana Azurduy… la voz del Alto Perú
                ¿ por qué no la llevan adonde murió, a Jujuy?
 Secretario: Es un regalo de  Morales
                    No podemos quedar mal
                   Pero yo me refería a otra mina…
                   Quiero decir a Cristina
                   Que en uso de sus facultades
                   Decidió que el regalo de Evo
                  Desplace al autor del famoso huevo
                  El de  Colón, digo, que en definitiva
                  Por su culpa y la redondez del mundo
                  Es que estamos así, sin rumbo.
Tanos:      Esperamos cordura y respeto
                 Que se termine el tormento
                  y se acate a la justicia
                  Si  se declara todo nulo
Secretario: Así será. Muchas gracias.
Tanos :      Mucho gusto
Giusseppe:  E vai fangulo
                                                                 



Con todo mi humor y amor por la Comunidad Italiana. 
                                                                 SMC